lunes 29 de junio de 2009

Un nuevo Tour de Francia

El tour número 96 inicia este sábado 4 de julio, a pocos días del inicio de la mayor fiesta del ciclismo los equipos realizan los últimos preparativos, la organización ultima detalles y los aficionados esperamos anciosos.
Una nueva historia está por escribirse y los favoritos sueñan con terminar de amarillo en París, otros sueñan con solo llegar a los Campos Eliseos, todos cubriendo la misma distancia pero con distintos niveles de sufrimiento.
El “maillot” amarillo que utiliza el líder del Tour de Francia, es el equivalente a una medalla de oro en reconocimiento a las grandes hazañas de uno de los deportes que requiere los más desgastantes esfuerzos.
El ciclismo es un deporte no siempre reconocido y al que, muchas veces, no se ha valorado en su justa medida. La dureza, el esfuerzo físico que realizan los que lo practican y la necesidad de dotarlo de una mayor seguridad es apremiante.
Carrera épica. Cualquier que haya “ayudado”, desde el sillón de su casa, a Merckx, Induráin o Armstrong a subir los Pirineos o los Alpes sabe un poco de esta épica del ciclismo, que nos tiene en vilo todos los meses de julio y, nada menos que en los Campos Elíseos, nos hace soñar con la meta ilusoria.
Si el Tour ha sobrevivido hasta hoy, fue, sin duda por la férrea voluntad de su creador, Desgranges; y por su capacidad para superar sus errores adoptando cambios. Lejos queda la primera competencia en 1903, una carrera que duro 19 días y en el que se recorrieron 2.428 kilómetros en solo seis etapas, el conocimiento en cuanto a planificación de los recorridos apenas inicia.
La “Grand Boucle”, como se le conoce en Francia al Tour, es una carrera única en el mundo. Su antigüedad, leyenda e historia la convierten en la carrera más importante del planeta, la más seguida y comentada dentro del ciclismo mundial.
Grandes ciclistas. El primer hombre en ganar cinco veces el Tour fue Jacques Anquetil, cuyos triunfos fueron entre 1957 y 1964. El belga Eddy Merckx es para muchos el mejor corredor de la historia del ciclismo. El “Caníbal” al igual que Bernard Hinault dejó su nombre inscrito cinco veces en las victorias de la carrera francesa.
Miguel Induráin es el primer corredor en ganar en forma consecutiva la carrera, el número cinco se convierte en la cifra mágica del máximo de triunfos, hasta que un sobreviviente de cáncer, Lance Armstrong, gana el tour por siete ocasiones, convirtiéndose en la coronación perfecta de un siglo de proezas, dramas y controversias.
El ciclismo competitivo es un mundo aparte, Armstrong en su libro “Vivir cada segundo” afirma: “Las carreras no son realmente carreras, sino manifestaciones de la conducta humana”, ya que son muchos los que quieren alcanzar la victoria pero muy pocos los dispuestos a pagar el precio.
La carretera es quien coloca a cada uno en su lugar y la fuerza mental que permite una atención al detalle segundo tras segundo, tiene un porcentaje alto para sobrevivir a competiciones de tres semanas como lo es el Tour.
Llega el calor a Francia y con él se desarrolló el Tour. El verde de las montañas alpinas adornó nuestros televisores y periódicos un año más, en una fusión con los tonos de la “serpiente multicolor” del pelotón de ciclistas.
El Tour siempre será el Tour, igual que Roland Garros siempre será Roland Garros. Vuelvió el esfuerzo, el sacrificio, la batalla, la técnica, la ilusión, la desilusión y el doping.
El ciclismo es más que el dopaje que adorna los titulares de noticiarios cuando algún poco honesto corredor lo realiza, por eso, este deporte siempre ha sido pionero en los controles antidoping y solo manteniendo estrictas medidas se puede lograr recuperar la fe en la bicicleta y todo lo que lo rodea

1 comentarios:

Conochesanjosedenoche.com dijo...

Ya le perdí la gracia al ciclismo, todos andan dopados

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