martes 18 de noviembre de 2008
Obama y su comunicación
Esteban Porras Zúñiga/ estebanpz@gmail.com
Estudiante Universitario
La historia nos enseña que al igual como el viento parece concentrarse en un punto del velamen de un navío, las fuerzas sociales actúan en torno a un liderazgo que las mueva.
Barak Obama probó las mieles del éxito en esta revolución llamada Web 2.0, logró utilizar las redes sociales para fomentar la participación política y atraer población de todas las edades. Obama estaba prácticamente en todas las redes sociales utilizados por los norteamericanos, tenía perfil en Facebook, Myspace, Twitter, Flicker, Youtube, Mi gente y otros, razón importante por la cual logró capturar el voto joven y de las minorías en las elecciones recién concluidas.
Comunicación de redes. Después de la campaña política estadounidense, las campañas no volverán a ser las mismas. Podemos señalar una serie de cambios en el estilo Obama: liderazgo, la gerencia de campaña, la construcción del mensaje, la publicidad, el financiamiento y el cambio generacional.
Los asesores de la campaña entendieron muy bien el cambio de generación y utilizaron Internet como la plataforma por excelencia para acercarse al pueblo, logrando difundir las propuestas y aprovechando el factor clave de las redes sociales: convertir a los seguidores en pequeños dinamizadores de la campaña.
El modelo de redes sociales permite lograr un estilo descentralizado, participativo y donde la agenda la proponen los grupos de la red, dando fin al modelo usado hasta ahora: jerárquico, autoritario, con unidad de mando y una agenda controlada.
Con esta fórmula, Obama y su equipo ha logrado que el 74% de los jóvenes entre los 18 y 29 años prestará atención en la elección presidencial, es decir 32% puntos porcentuales más que en 2004 y 61 puntos porcentuales más que hace 8 años según datos de la revista Time.
Esto no refleja sino el agotamiento del viejo modelo de hacer campaña basado en la videopolítica, cediendo el paso a un nuevo modelo que apunta hacia la relación misma del político con el ciudadano y la utilización de nuevos métodos para comunicarse con el votante.
El antiguo modelo lo representó John McCain, su estilo vertical del político hacia el elector cansó al votante. Obama utilizó un liderazgo horizontal donde él y la gente forman un equipo para gobernar, el receptor de esta forma se incorpora al mensaje y toma noción de que el cambio se logra con su participación.
Con el nuevo modelo el mensaje se difunde a través de las Nuevas Tecnologías de comunicación: Web personal, mensajes de texto, correos personalizados y creación de bases de datos, que motivan la interacción y apuestan por las redes ciudadanas donde la comunicación es boca a boca con un costo accesible.
Ante una nueva campaña. Según datos de la I Encuesta Nacional de Juventud, para las próximas elecciones de nuestro país alrededor de 1.339.204 de los votantes serán de personas menores de 35 años.
Según datos de RACSA un 39% de la población utiliza Internet, con un promedio de uso de 2 horas diarias y una edad promedio de 29 años. Atraer a este sector que forma parte en una mayoría importante del abstencionismo, es uno de los grandes retos que los próximos comicios deben tener.
La herramienta para lograrlo está a la mano en un país con la cobertura de computadoras más alta de Latinoamérica por cada 1000 habitantes, solo hace falta un mensaje certero y una implementación adecuada.
El abrumador triunfo de Obama estuvo muy vinculado a la impecable estrategia de comunicación, el candidato que quiera ganar en Costa Rica en el 2010 sin duda tiene algo que aprender de Obama, su equipo y las redes sociales.
miércoles 5 de noviembre de 2008
País de violencia
Lic. Jorge Rodriguez Vives/ jrvives121@gmail.com
Esteban Porras Zùñiga/ estebanpz@gmail.com
Estudiantes Universitarios
Como jóvenes, no podemos estar quietos e indiferentes ante la oleada ascendente en los índices de violencia, robos, accidentes de tránsito y muertes en carretera. Mucho menos dejar de lado el sufrimiento que causa en la sociedad dicha situación y que los conciudadanos sufran y piensen que no se está haciendo nada.
Juventud unida. Un diputado no debe olivdar que está ahí porque el pueblo lo ha enviado, como parte de la ciudadanía que les dió ese apoyo y bajo la premisa que los resultados son lo que deben acompañar a la fracción legislativa para la aprobación de leyes, nos resulta prioritario la aprobación de dos proyectos como lo son: la reforma a la ley de tránsito y el compendio de leyes para el fortalecimiento de las políticas de seguridad nacional.
Estamos convencidos de la necesidad de abordar este tipo de temas de forma integral, pensando en la prevención ciudadana, la acción policial y la reacción judicial.
Ya que solo juntos podemos hacer que las cosas avancen, en una temática donde la visión socialdemócrata de gobernar del actual gobierno, debe ponerse de manifiesto con hechos reales.
Dos frentes son los que deben avanzar decididamente, por un lado tenemos la concepción de la sociedad de inseguridad (por violencia, robos, asesinatos, drogas) y por el otro la guerra a nivel de la inseguridad vial. Ambos temas deben ser abordados con rapidez, eficiencia y responsabilidad. Esa es la única forma en que se podrá lograr recupera la confianza del costarricense.
Atención prioritaria. Un manejo efectivo es vital para que muchos vuelvan a creer, sirve para recuperar espacios públicos para el esparcimiento y fomentar que los jóvenes hagan deporte. Un impulso oportuno para que las actividades culturales sean parte del quehacer de los jóvenes y de la población en general.
Con los delincuentes paseando por las calles nada de esto es posible, mientras nosotros nos encontramos tras las rejas de nuestras casas. No es realizable si los borrachos siguen manejando por la libre, cobrando víctimas inocentes.
Nuestra sociedad requiere acciones y clama por actos concretos, Costa Rica y sus jóvenes necesitamos ver que tras el apoyo que le damos a los políticos existen líderes dispuestos a trabajar en los temas que los ciudadanos esperan, sin letargos y discusiones sin sentido. Acciones que pongan al aparato estatal a funcionar en pro de mejorar la calidad de la seguridad que se requiere.
Los jóvenes estamos dispuestos a asumir el reto que implica ser líderes hoy en día, a aportar nuestro esfuerzo y no tener miedo; pero requerimos del apoyo de nuestros gobernantes, de nuestros mentores y guías para que juntos podamos construir una mejor Costa Rica.
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